SABER ELEGIR EL MOMENTO OPORTUNO.
Nunca pensé en ese momento, quizás por miedo a enfrentarme a ello. A veces en la vida tienes que tomar decisiones aunque no estés preparado e incluso hacer frente a motivos o momentos en los que necesitas ayuda. Pero la vida te hace ver las cosas desde otro punto de vista, cuando estás preparado para dar ese paso. En ese momento, se para el tiempo. Te crece una sustancia fría, que te recorre por todo el cuerpo, dejándolo paralizado. Es una cuenta atrás, solamente tienes un segundo para decidir lo que vas a hacer, sabiendo que si decides mal te arrepentirás el resto de tu vida. Luego te preguntarás: ¿Qué hubiera pasado si no hubiera llegado ese momento?¿Y si hubiera decidido mal? Todas esas preguntas, que nos hacemos cuando sentimos que tenemos que conocernos mejor a nosotros mismo, cuando necesitamos estar solos e incluso cuando pensamos en los momentos que hemos pasado antes de lo sucedido. Ahí es cuando te das cuenta de lo que de verdad necesitas en la vida. Pero cuando de verdad llega ese momento tan esperado, en ese único segundo para decidirte, te recorren por tu mente todos los momentos que has pasado y eso te ayuda ha tomar una decisión. A lo mejor, la decisión más importante de tu vida hasta el momento. Pero cuando reaccionas ante ese momento y ya has tomado la decisión, te sientes desahogado como capaz de hacer frente a cualquier cosa después de hacer conseguido eso. Más tarde, con el tiempo te das cuenta de que esa decisión que tomaste sale a la luz, de que no se ha quedado ahí en ese recuerdo sino que ha crecido y te a hecho darte cuenta de que no puedes seguir así. Tienes que acabar con esto. Al principio tienes la duda de si de verdad quieres acabar con ello o no, pero cuando lo piensas tienes claro lo que quieres hacer. En poco tiempo, llega la noche que esperabas para acabar con todo esto. Tienes que actuar en el segundo exacto. Después de ese segundo, te sientes libre por una vez en la vida, como si no te creyeras que esa iba a ser la última vez que tienes que aguantarlo. En ese instante tienes una nueva vida, rodeada de la gente que te quiere y que necesitas de verdad. En la que sabes que con su apoyo conseguirás todo lo que te propongas. Al cabo de unos meses, cuando ya has pasado todo ese mal trago y tienes una nueva vida en otro sitio, piensas en los buenos momentos que pasabas, pero te alegras de haber salido de esa pesadilla que te atormentaba día tras día sin poder hacer nada... Te alegras de tener esa familia, que por mucho que discutas o te enfades con ellos por cosas que no tienen sentido, nunca te cansarás de agradecerles todo lo que han echo por ti y que gracias a ellos podrás ser alguien el día de mañana...
No hay comentarios:
Publicar un comentario